Un solo palillo de fósforos, una colilla de cigarrillo, un pedazo de cristal, una botella de cristal, un fuego mal apagado es suficiente para incendiar un bosque completo y poner en riesgo la vida de la población y el ecosistema.
Nunca encienda una fogata en temporada seca, cuando hace calor y sopla fuerte el viento. No queme rastrojos, retiros de cultivos o matorrales.
Los incendios pueden consumir miles de hectáreas en cuestión de días y la muerte de millones de insectos y animales. Además, las llamas provocan daños irreversibles a nuestros bosques.




